miércoles, 9 de julio de 2014

Aldeanueva de Ebro en la prehistoria



A pesar del vacío bibliográfico sobre la prehistoria en Aldeanueva de Ebro y de la ausencia de excavaciones arqueológicas en profundidad, Carmen Herreros González y Mª Carmen Santapau Pastor (1) sirviéndose de la información de la Carta Arqueológica del municipio y de los informes técnicos de algunos sondeos arqueológicos de carácter superficial realizados en su término municipal (2), demuestran como ya entre el Paleolítico y la Edad de los Metales se produjo la ocupación y uso de su terreno, evidenciando una Aldeanueva prehistórica mucho más rica y dinámica de lo que hasta el momento se podía constatar.
Vasija Bronce Final. Cabezo La Torre (Aldeanueva de Ebro). Foto A. Pérez

Los primeros restos que nos acercan a la presencia de población en Aldeanueva son un conjunto de talleres de sílex que demuestran como en el paleolítico grupos de homínidos utilizaron el entorno de Aldeanueva en su proceso de supervivencia, aprovechando la combinación paisajística que les permitía tanto resguardarse en las zonas más abruptas como el acceso a la caza y al agua en la llanura.


Hasta la fecha han sido localizados un total de 22 talleres de sílex, caracterizados de manera global por presentar una industria lítica indeterminada y por ser, casi con toda probabilidad, talleres puntuales de paso, utilizados de manera esporádica y estacional en función de necesidades precisas.


Entre los hallazgos más destacables están un bifaz sobre lasca de talla unifacial realizado en sílex blanco y una punta musteriense clásica sobre lasca apuntada mediante retoque simple, pertenecientes al paleolítico inferior y encontrados en el término de “Montote”.




Bifaz yacimiento Montonte. Foto L. Argaiz

También es reseñable un yacimiento en el “Camino de la Cañada” que se puede adscribir al paleolítico medio y en el que se han encontrado en cantidades abundantes partes de sílex toscos con huellas de extracciones. 

Pero será en el neolítico, momento en el que los humanos se convierten en sedentarios y comienzan a practicar la agricultura y la ganadería, cuando surge en “Cabezo de la Torre” el primer asentamiento de carácter permanente. Así el hallazgo de dos molinos de mano permite aventurar la existencia de un pequeño agrupamiento de viviendas en las que la agricultura y la ganadería serían sus actividades fundamentales, un asentamiento que además tendría permanencia en el tiempo, pues se han encontrado en el mismo lugar restos de culturas  posteriores.  Es presumible que se tratara de una agrupación de chozas construidas con muros de ramas unidas con adobe. Por lo tanto estaríamos hablando de los primeros pobladores estables de Aldeanueva que se asentaron en dicho lugar buscando los beneficios de la ubicación y de la calidad de las tierras. 
Molino de mano. Cabezo la Torre. Foto Arturo Pérez

En la Edad de Bronce el poblado de Cabezo la Torre continúa habitado. Así se han hallado fragmentos de seis vasijas diferentes, de las cuales dos han podido ser reconstruidas en su totalidad y que aparecieron en tierra remozada con restos de cenizas y de partículas minúsculas de huesecillos, y que es muy probable que pertenecieran a un conjunto de vasijas funerarias de carácter ritual, reflejando una costumbre muy extendida de incineración y de culto a los fallecidos.

Vasija Bronce Final. Cabezo La Torre. Foto Arturo Pérez

Otro posible poblado existió en “Cabezo de Marín” en las inmediaciones de Cabezo de la Torre, y en el que se han  encontrado restos de cerámica a mano de la Edad de Bronce, decorados  con cordón y mamelones, fragmentos muy rodados que presentan cocciones oxidante y reductora-oxidante con desgrasante grueso.

A la vista de estos restos se puede afirmar que en el último periodo del Bronce en Aldeanueva de Ebro habría pobladores ya permanentes.


NOTAS

1) Herreros González, Carmen; Santapau Pastor, Mª Carmen (2014). El pasado de Aldeanueva. De las primerashuellas a la primera civilización. La romanizaciónen el entorno calagurritano. El tránsito a la Edad Media. Capítulo provisional del libro Aldeanueva Histórica 


2) Álvarez Clavijo, P., Informe sobre las prospecciones realizadas en el paraje Cabezo de la Torre (Aldeanueva de Ebro, La Rioja), Logroño, 1995, Inédito. Barrios Gil, I., Prospección Arqueológica en el yacimiento Cabezo de la Torre. Instalación de Parque Eólico, Logroño, 2007, Inédito

 

lunes, 26 de mayo de 2014

Efectos de las reformas liberales del XIX sobre las prácticas colectivas en Aldeanueva de Ebro


En 1812 en Cádiz se gestaban las bases políticas de un nuevo sistema político, económico y social que se conoce como liberalismo y que viene impulsado por una burguesía revolucionaria que quiere liquidar los fundamentos económicos y jurídicos sobre los que se asentaba la sociedad estamental y en su lugar estructurar una sociedad donde el absolutismo monárquico diese paso a la soberanía nacional, donde se acabe con todo privilegio señorial y eclesiástico, y donde se diera una nueva regulación del derecho de propiedad.


Este último aspecto, el cambio en el sistema económico y sus repercusiones sociales, serán un factor de inestabilidad y el germen de una conflictividad ocasionada por la no aceptación de una parte de la población –campesinos pobres y clero principalmente- de unos cambios que les vienen a perjudicar.

Y es que la burguesía liberal, aliada con la aristocracia terrateniente se lanza a un proceso revolucionario a lo largo del siglo XIX que liquidará el Antiguo Régimen y que tendrá como objetivo fundamental implantar un régimen de propiedad en el que la titularidad fuera particular, referida a personas concretas y no a colectivos, en la que hubiera libertad de uso y disposición de quien ostentaba la propiedad de la tierra.

En definitiva se trataba de adecuar la forma de propiedad capitalista a una sociedad donde la tradición comunitaria estaba arraigada desde hacía siglos.

Hasta la marejada liberal en Aldeanueva de Ebro como en toda España, el campesino mantenía una economía de subsistencia que podía sobrellevar gracias al uso de tierras de propiedad colectiva municipal. Bienes Comunales compuestos de tierras labrantías, dehesas, bosques, propiedad de la colectividad de vecinos, destinados al aprovechamiento directo y gratuito de éstos.

Junto a ellos había una serie de bienes propiedad del Ayuntamiento que eran utilizados de una forma personal y a cambio del pago de una renta, conocidos como bienes de Propios, éstos se explotaban mediante arrendamiento al mejor postor, y era el medio por el que los ayuntamientos obtenían una fuente de recursos con la cual costear los servicios públicos del municipio.

En Aldeanueva de Ebro entre estos bienes de propios arrendables, estaban junto al Soto de Castilluelos y el agua de las Pozas para el riego, el abastecimiento de los productos para el consumo como el pan, aceite o pescado; los puestos públicos de venta como la carnicería y las tabernas; a su vez se arrendaba el peso de los productos de consumo, los sólidos (carne, pescado…) mediante los pesos pequeños, y los líquidos (aceite, vino, vinagre…) mediante el garapito.

Todo esto se arrendaba anualmente en pública subasta convocada “a son de caja y viva voz del pregonero”, rematándose cada uno de los abastos y puestos públicos en quien ofrecía una postura mejor, consistente en el pago de una cantidad de dinero al ayuntamiento y la obligación de vender los productos al precio más bajo fijado; la alteración en el precio establecido suponía la anulación del arrendamiento, lo que suponía un medio de defensa del pueblo frente a la especulación en los precios. Asimismo los arrendatarios debían vender los productos de buena calidad, estando obligados a que estos productos fuesen del pueblo, salvo en caso de carencia de dichos productos, que podían traerlos de fuera.

La privatización de los bienes de propios a raíz de la desamortización civil de Madoz en 1855 y la abolición de estas prácticas supondrá por una parte dejar al pueblo indefenso ante los vaivenes de los precios, y por otra parte, con la desaparición de los bienes de propios el Ayuntamiento dejará de recibir los ingresos de sus arrendamientos viéndose obligado a cargar sus gastos sobre los vecinos. Si a ello unimos la desaparición de gran parte de los bienes comunales, que eran de utilización gratuita y un complemento imprescindible para el mantenimiento de las economías familiares más pobres, nos resultará sencillo comprender como el campesino proletarizado, que se verá desposeído de esas tierras, grabado con una serie de impuestos municipales, y sometido a una economía de mercado nada solidaria, vea con recelo todo este proceso liberal, siendo un grupo social descontento y a partir de entonces conflictivo.

PRADO MARTÍNEZ, Miguel Ángel (1991). Arrendamiento de abastos y puestos públicos. La Brújula: Guía informativa de Aldeanueva de Ebro, n. 7 (sept. 1991)

lunes, 21 de abril de 2014

La ampliación de las atribuciones judiciales de los alcaldes de Aldeanueva en 1636

Las relaciones de Aldeanueva con la ciudad de Calahorra a lo largo del siglo XVI y XVII se movieron entre la convivencia, los intercambios recíprocos y los crecientes enfrentamientos en defensa de los intereses aldeanos frente a los abusos de la ciudad. Y es que tal y como explica Susana Truchuelo García en el artículo “Villas y aldeas en el Antiguo Régimen: conflicto y consenso en el marco local castellano”, en Castilla las tensiones entre las villas o ciudades y sus aldeas dependientes surgieron como consecuencia del dominio ejercido por las ciudades y de su intervención en la vida económica, en las prácticas comerciales, fiscales, militares y de administración de justicia.

En nuestro caso, una de las principales fuentes de conflictos entre aldeanos y calagurritanos estuvo generada por el reparto de las cargas fiscales. Los habitantes de Aldeanueva como el resto de los lugares de la ciudad de Calahorra debían contribuir a los gastos “comunes”, pero el problema surgía cuando les obligaban a pagar gastos “particulares” de la ciudad, a lo que se opusieron con todos los medios a su alcance.

La supervisión y control de la actividad económica por la ciudad sobre los lugares, claramente beneficiosa para la primera y perjudicial para los segundos también fue motivo de tensiones. Los usos y aprovechamientos del agua y sobre todo las limitaciones a las plantaciones de viñas son algunos de los asuntos que desataron la conflictividad.

Las obligaciones militares y defensivas también desembocaron en conflictos. Los habitantes de las aldeas y los de la ciudad se integraban en un solo cuerpo militar, por lo que los aldeanos tenían que contribuir en proporción a su vecindario para hacer frente a las obligaciones y cargas militares. El aumento de las tensiones bélicas a partir del siglo XVI con la consiguiente multiplicación de las levas, las reclutas generalizadas, los alojamientos de soldados también generó problemas.

La administración de justicia era una de las prerrogativas de la ciudad sobre sus aldeas que conllevó mayor descontento por la dureza en las prácticas, los abusos y el establecimiento de costos judiciales excesivos. Una práctica empleada habitualmente por las aldeas para defenderse de estos abusos fue la de intentar ampliar sus atribuciones judiciales a traves de la compra de la correspondiente concesión reales. Es lo que hicieron los vecinos de Aldeanueva quienes en 1636 deciden ampliar mediante compra la jurisdicción ordinaria de sus alcaldes para que pudiesen dirimir causas civiles de hasta 4000 maravedís.

Así tal y como recoge el acta del concejo abierto celebrado en Aldeanueva el 26 de mayo de 1636, y localizado por la doctora Sara Bustos en uno de los protocolos del escribano Sebastián del Moral conservados en el Archivo Histórico Provincial de Logroño, los alcaldes ordinarios Bernabé Gutiérrez y Juan Pérez, los regidores perpetuos Juan de la Cuesta, Rodrigo Fernández Montesinos, Juan Jiménez, Diego Navarro y Celedón Ruiz de Bucesta reunidos con los vecinos de Aldeanueva, daban poderes para 
asentar arbitrios entre los vecinos de este lugar, los que menos perjuicio hagan, para que con ellos se pueda hacer pago de la compra de los cuatro mil maravedís de que su Majestad a dado su Real Orden y comisión a Antonio de Contreras, caballero del orden de Calatrava y del su Consejo y del de Hacienda, para poder vender a los lugares y aldeas sujetas a cabeza de partido como lo es este lugar, sujeto a la jurisdicción de la ciudad de Calahorra, e lo que faltare, si no hubiere arbitrios bastantes, se reparta entre todos los vecinos a pro rata, conforme a la calidad y cantidad de abonos de cada vecino.
Y para que en razón de ello puedan elegir persona que convenga, para que vaya a hacer la compra de los dichos cuatro mil maravedís de nuestra jurisdicción. Y sobre ello concertar el precio y valor que este concejo y vecinos por la dicha compra han de dar a su Majestad capitulando las condiciones que le parecieren convenir a este concejo y vecinos para su quietud.
Y para que este lugar pueda hacer la paga con puntualidad como convenga puedan obligar sus personas y bienes, muebles e raíces, habidos e por haber, y los propios e rentas de este dicho concejo y vecinos, a la paga y seguridad de los dichos maravedís.
Tres meses más tarde, el 26 de agosto de 1636, mediante una Real Provisión firmada por Felipe IV se concedía al lugar de Aldeanueva la merced para que sus alcaldes ordinarios pudiesen conocer en las causas civiles que se les ofrecieren hasta en cantidad de 4.000 maravedís, en la forma que antes lo hacían hasta 600 maravedís (Archivo Municipal de Aldeanueva de Ebro, Caja 2, carpeta 20)

martes, 18 de marzo de 2014

Premiada la Plataforma de Gobierno Abierto del Ayuntamiento de Zaragoza



La Plataforma de Gobierno Abiertodel Ayuntamiento de Zaragoza ha sido galardonado en el IV Congreso nacional de Interoperabilidad y Seguridad con el premio al mejor proyecto en Participación Ciudadana y Gobiernos Abiertos en Administración Pública.



Desde 2010 el Ayuntamiento de Zaragoza trabaja en su portal de datos abiertos y ha publicado aproximadamente 200 conjuntos de datos en formato abierto, accesibles para cualquier usuario a través de la plataforma Gobierno Abierto. Gracias a esta iniciativa, se ha establecido un nuevo canal de comunicación entre la ciudadanía y el Ayuntamiento de Zaragoza.


La plataforma de Gobierno Abierto recoge:
  • El proyecto Datos Abiertos Zaragoza, que fomenta la apertura efectiva de los datos públicos que obran en su poder, facilitando la reutilización de la información por parte de la ciudadanía, las empresas y otros organismos, lo que ofrece un aumento de la transparencia de la administración, el incremento de la participación ciudadana y la posibilidad de crecimiento económico en distintos sectores dado que el usos de formatos abiertos garantiza las posibilidades de reutilización por terceros.
  • El Portal Transparencia que facilita el acceso, la visualización y la comprensión de los datos que permite a la ciudadanía la evaluación de la gestión de su ayuntamiento y la participación inteligente a través de los servicios y procesos de participación. En un principio los contenidos de este portan están basados en el Índice de Transparencia Internacional.
  • Infraestructura de Datos Espaciales (IDEZar) que tiene entre sus objetivos principales facilitar a la ciudadanía el acceso a la información localizándola sobre un mapa y permitiendo de esta forma ofrecer servicios y aplicaciones que proporcionen un valor añadido a la gran cantidad de contenidos que el Ayuntamiento ofrece a la ciudadanía
  • Portal Ciudadanía.Participación y Colaboración que pone a disposición herramientas de escucha y opinión haciendo posible la Participación Ciudadana en la toma de decisiones y soluciones.

viernes, 14 de marzo de 2014

La dispersión de la documentación municipal de Aldeanueva de Ebro (II: el matadero municipal)

En el año 1991 un volumen importante de la documentación municipal de Aldeanueva de Ebro se encontraba en el matadero, adonde había ido a parar tras un duro peregrinaje por el que muchos documentos atesorados durante siglos desaparecieron para siempre y los que permanecieron se conservaban en unas condiciones deplorables.

Parte de la documentación recuperada del matadero

Hasta mediados del siglo XX la documentación municipal se había conservado prácticamente intacta, con la única excepción de los destrozos ocasionados por las tropas francesas durante el saqueo realizado los días 22 al 24 de noviembre de 1808. Pero ni las alternancias políticas del siglo XIX, ni las guerras carlistas que solo afectaron indirectamente a la localidad, ocasionaron destrucciones en la documentación. Por su parte, en la guerra civil de 1936 la rendición sin ningún tipo de resistencia de la población ante el avance del ejército sublevado libró al pueblo de las destrucciones que en otros lugares ocasionó la lucha.

Sin embargo fue el creciente volumen de la documentación el que empezó a plantear problemas de falta de espacio en el archivo municipal, iniciándose un verdadero calvario para el fondo documental. La primera solución al problema del espacio se adopta el 30 de octubre de 1946, al aprobar el ayuntamiento en pleno ordinario la venta del "papel viejo, gacetas, boletines y otros inservibles [...] que resulte de expurgo" (Libro de Actas, Archivo Municipal de Aldeanueva de Ebro A.M.A. caja 18, carpeta 4 h. 45 v.)

Pero la medida no fue suficiente, por lo que tras retirar una serie de documentos considerados de importancia, el resto de la documentación carente de vigencia administrativa, se trasladó a una habitación de las Antiguas Escuelas, edificio donde se ubicaba el Juzgado de Paz y la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos. Con el paso del tiempo la documentación municipal allí contenida, se fue desparramando por los suelos, y tras el abandono del citado edificio se vio expuesta a todo tipo de avatares. 

El mayor daño se produjo en el año 1983 cuando el derribo del mencionado edificio obligó a desalojar la documentación. Creyéndola sin ningún valor, una parte se quemó y otros 1520 kilos de documentos se vendieron a peso a un chatarrero (Justificantes de la venta efectuada el 13 de enero de 1983. A.M.A., caja 416, carpeta 12).

Una pequeñas parte de esta documentación se salvó gracias a la actuación del Alguacil del Ayuntamiento, quien retiró aquellas cajas, legajos y carpetas que se encontraban en mejor estado. Esta documentación se trasladó al matadero municipal, donde entre señales, herramientas y aperos diversos permaneció durante 8 años expuesta a todo tipo de adversidades.

Desgraciadamente este no fue un caso aislado en La Rioja, haciéndose eco los medios de comunicación regionales en el año 1985 de casos como el de la destrucción del archivo municipal de Quel, el abandono del archivo municipal de Alfaro o el expolio de documentos de distintos municipios que se vendían en tiendas de anticuarios.

Ante esta alarmante situación la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de La Rioja para evitar las "destrucciones inexplicables" que se producían y la consecuente merma del patrimonio documental riojano envió una circular a los ayuntamientos riojanos en la que instaba al traslado de todos los archivos municipales al Archivo Histórico Provincial de Logroño con carácter de depósito y mediante acta notarial con el fin de que los municipios no perdieran nunca la propiedad sobre la documentación. A su vez coordinaría con el Instituto de Estudios Riojanos una campaña de ordenación y clasificación de estos fondos documentales.

A dicho traslado se opuso por unanimidad la corporación municipal de Aldeanueva de Ebro, en sesión plenaria ordinaria celebrada el 26 de febrero de 1985 (Libro de Actas. A.M.A. caja 556, carpeta 3).

Pero aún deberían permanecer durante seis años más buena parte de la documentación en el matadero hasta que en el verano de 1991 se recuperara y trasladara a las dependencias municipales donde tras su limpieza en profundidad fue organizada, descrita e instalada en el Archivo Municipal.

domingo, 9 de marzo de 2014

La dispersión de la documentación municipal de Aldeanueva de Ebro (I: el Archivo Parroquial)

En el año 1991 comencé los trabajos de recuperación, organización y descripción del Archivo Municipal de Aldeanueva de Ebro, gracias al apoyo económico del Instituto de Estudios Riojanos a través de una beca a la investigación y a la posterior contratación de mis servicios por la corporación municipal encabezada por Félix Minguillón quien siempre mostró su apoyo y entusiasmo por el proyecto.


En aquella época la documentación municipal se hallaba dispersa en distintos emplazamientos:

1.- Las dependencias municipales.
2.- El Archivo Parroquial.
3.- El matadero municipal.

La documentación municipal en el Archivo Parroquial

De modo casi paralelo al trabajo en el Archivo Municipal llevé a cabo la organización y descripción del Archivo Parroquial, y una de las muchas sorpresas que deparó este archivo fue descubrir una serie de legajos con documentación municipal de los siglos XVI al XVIII, toda ella de gran valor, en su mayoría de origen real y con anotaciones como derechos de aguadas o viñas que permitían hacer un primer acercamiento a su contenido.

Conocer la razón por la que ese conjunto documental se encontraba en el archivo parroquial, cómo y cuándo se llevó, o determinar si ese fue su primer y único depósito fueron interrogantes que desde un primer momento interesaba contestar.

Gracias a las actas de entrega de documentación redactadas entre 1535 y 1581, contenidas en el primer libro de actas conservado del concejo de Aldeanueva, junto a las actas e inventarios de documentos realizados en los año 1594, 1595, 1598 y 1600 se pudo contestar estas preguntas a la vez que conocer cuál fue la documentación municipal en el siglo XVI.

Los resultados de esa investigación fueron dados a conocer en un artículo publicado en 1993 en la revista Berceo bajo el título “La documentación municipal del Aldeanueva de Ebro (La Rioja)” accesible en Internet

Tal y como se expone en el mencionado artículo en el año 1500 los Reyes Católicos institucionalizan el Arca de los Privilegios cerrada con tres llaves y que debía de servir de depósito seguro para la documentación de los concejos a quienes un año más tarde, les exigían la formación de libros en los que registrasen sus ordenanzas, privilegios, escrituras y sentencias a su favor.

El documento original más antiguo conservado en el archivo municipal de Aldeanueva de Ebro data del año 1502, lo que hace pensar que hasta la promulgación de las pragmáticas de los Reyes Católicos, el concejo no se preocupó de la conservación documental.

El primer contenedor de la documentación fue un arca de pino cerrada con una llave, reemplazada en el año 1577 por otra arca cerrada con dos llaves, que a su vez fue sustituida en 1595 por una de tres llaves. Desde al menos el año 1535, el arca era custodiada en las casas particulares de los regidores, y dado que el cargo era renovado anualmente esta iba transitando de casa en casa.

Era frecuente que algunos de los documentos estuvieran en manos de particulares, lo que unido al continuo trasiego del arca provocó la pérdida de documentación, por lo que se sintió la necesidad de depositar el arca en un lugar fijo y seguro.

Pese a la existencia de casa de concejo se decidió depositar la documentación dentro de la iglesia parroquial de San Bartolomé, en un archivo que había sido construido en el año 1594, fecha en la que se traslada la documentación al mencionado archivo. La razón que llevó a las autoridades municipales a depositar la documentación en la iglesia hay que buscarlo en el respeto que inspiraban los lugares sagrados y en la solidez y seguridad de su fábrica, un respeto y seguridad que no ofrecía la casa consistorial.

Presumiblemente el archivo se localizó en el muro norte, lado del Evangelio de la iglesia, entre las actuales capillas del Santo Cristo y de San Sebastián, a tres metros del suelo, y era un pequeño espacio abierto en dicho muro con capacidad para albergar únicamente el arca del concejo. Se cerraba con dos llaves custodiadas por un alcalde y un regidor.

Funcionamiento del archivo

La responsabilidad de la documentación concejil recaía en las autoridades municipales y escribano del concejo. Dado su escaso volumen documental no se hacía preciso organizarla para localizar y recuperar rápidamente el documento o documentos en los que se estuviera interesado, siendo suficiente su disposición ordenada dentro del arca.

Si bien la documentación estaba en poder y al servicio de los gobernantes y administradores del municipio, a ella también tenían acceso personas particulares, cuando su contenido les afectaba directamente.

El control documental se conseguía gracias a unos inventarios redactados por el escribano. Hasta 1594, los inventarios se realizaban cada vez que se producía el cambio de regidores. Como consecuencia del cambio, los regidores salientes entregaban la documentación que custodiaban a los entrantes, estando presentes en dicho acto normalmente un alcalde ordinario y el escribano. Este último, levantaba acta de la entrega, en la que consignaba la fecha completa (día, mes, año y lugar), los nombres de los regidores salientes y de los entrantes, los nombres de los testigos (alcaldes ordinarios y escribano) y el inventario de la documentación contenida en el arca.

La finalidad primigenia de dichos inventarios era servir de justificación de la documentación que se entregaba a los nuevos regidores y de la cual debían dar cuenta cuando cesasen en el cargo.

Al fijarse el depósito de la documentación concejil en la iglesia parroquial se redacta un nuevo inventario "para aver noticia, quenta y razon de ellas", en definitiva un auténtico instrumento de descripción documental cuyo objetivo era dar información y facilitar el control de la documentación contenida en el archivo, siendo este el carácter que tendrán los nuevos inventarios que se realicen.

Todos los inventarios redactados a lo largo del siglo XVI describen muy someramente cada uno de los documentos, mencionando el tipo documental del que se trata (provisión, requerimiento, licencia, arrendamiento, ordenanza...) y el asunto, no apareciendo en ninguna ocasión la fecha ni lugar de expedición del documento.


No hay ninguna clasificación ni orden que estructure a dichos inventarios, reseñándose la documentación presumiblemente conforme se iba sacando del arca.