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sábado, 28 de septiembre de 2013

¿Dónde metemos la uva de la iglesia?

¿Y ahora dónde metemos la uva?. Esta fue la pregunta a la que tuvo que dar respuesta el cabildo eclesiástico de la iglesia parroquial de Aldeanueva de Ebro, cuando a comienzos del siglo XIX se desmembró de las parroquiales de Santiago y San Andrés de Calahorra de las que había dependido desde su origen.

Puerta principal de la iglesia de San Bartolomé (Aldeanueva de Ebro)

Tras siglos de litigios -el primero documentado corresponde al siglo XV- reclamando los eclesiásticos aldeanos a los calagurritanos los servicios y personal que les correspondía en atención a las necesidades y a las aportaciones de sus fieles, finalmente y tras un costoso pleito, en el año 1805 se conseguía la separación de la iglesia parroquial de Aldeanueva de Ebro de las parroquiales de Calahorra con todas sus propiedades, ingresos y beneficios.

Y es que la Santa Madre Iglesia es una, pero los intereses de sus hijos son muchos.

Sin lugar a dudas la principal fuente de ingresos de la parroquia de Aldeanueva de Ebro eran los diezmos, consistentes en la décima parte de toda la producción agraria con la única excepción de los productos consumidos en verde como las uvas, las habas las hortalizas y el forraje.

Hasta la separación, los parroquianos de Aldeanueva de Ebro pagaban los diezmos a los recaudadores calagurritanos recogiéndose todos los frutos en la casa dezmera de la localidad, para desde allí conducirlos a la ciudad de Calahorra, donde se acumulaban los diezmos de la ciudad con los de los demás pueblos de su “campanil y dezmatorio”: Rincón de Soto, Pradejón y Murillo.

En el caso de la uva destinada a la elaboración de vino, que era la única que diezmaba, está no se recogía en Aldeanueva de Ebro, sino que se llevaba a la localidad próxima de Rincón de Soto, y desde allí se trasladaba a Calahorra.


Tras la desmembración, la parroquia de Aldeanueva de Ebro pasará a hacerse cargo de los diezmos, por lo que deberá contar con las infraestructuras necesarias para la recaudación y almacenamiento de los frutos diezmados. La casa de la diezma le serviría para almacenar los cereales, pero ¿y la uva? ¿dónde podían guardar la uva?

La primera solución adoptada de manera temporal fue utilizar las infraestructuras que la iglesia tenía en el mismo pueblo, aunque no fueran propiedad de su cabildo eclesiástico. En concreto recurrieron a la “Fabrica de la iglesia parroquial”, órgano encargado de la atención material del templo parroquial y formado por un patronato mixto compuesto por el ayuntamiento de Aldeanueva de Ebro y el cura mayor.

La Fabrica disponía de una casa donde recogía los productos de las primicias (el 3,3 % de la producción agraria de los fieles) que contaba con graneros, dos lagares para recoger la uva y una bodega. Y es precisamente en estos lagos donde el cabildo eclesiástico decide depositar las uvas de los diezmos hasta que pudiera disponer de bodega propia.

A pesar de que el cabildo y la fábrica lo eran de una misma iglesia, la parroquial de Aldeanueva de Ebro, éstos eran órganos diferenciados con ingresos y propiedades diferenciados, por lo que se hizo preciso conseguir licencia de la autoridad eclesiástica superior para poder hacer uso de estos lagos.

A continuación se transcribe la solicitud realizada por el cabildo eclesiástico y de la licencia concedida por el obispado de Calahorra.

1829, octubre, 11. Aldeanueva de Ebro
1829, octubre, 12. Calahorra
Licencia concedida al cabildo eclesiástico de Aldeanueva de Ebro para que puedan recoger la uva de los diezmos en los lagos propiedad de la fábrica de la iglesia parroquial.
Original, 2 documentos, 1 hoja tamaño folio, buena conservación
Archivo de la Parroquia de San Bartolomé de Aldeanueva de Ebro, caja 46, carpeta 22


Solicitud de licencia
Señor provisor:

El cabildo eclesiástico de esta Yglesia parroquial a V. S. con el devido respeto hace presente. 

Desde que este cabildo se separo del de las parroquiales de esa ciudad se quedo sin lagos para la recolección de la uva, porque este fruto se conducia a los que de comunidad tenían en Rincón. 
En la fabrica de esta iglesia hay dos lagos de suficiente cabida para su primicia y para el diezmo de este cabildo y no teniendo por conveniente usar de ellos sin el permiso de V.S. Acordó en el cavildo de ayer el solicitarlo a fin de que en ningún tiempo y mientras no se proporcione sitio donde fabricarlos digan como una corporacion como esta no cuenta con su superior en un asunto de esta naturaleza, para lo que A V.S. Suplica se digne hecho cargo de la necesidad en que se halla este cavildo dar su licencia para que sin perjuicio de los intereses de esta fábrica pueda usar sus lagos hasta que no se hagan los del cavildo, en que recibira especial favor. 

Aldeanueva, 11 de octubre de 1829 

Lucas Lopez, presidente
Por acuerdo del cavildo.
Juan Antonio Aguado

Licencia
En atención de cuya certeza se halla S. Sª informado, se da licencia en forma al cabildo eclesiastico de la villa de Aldeanueba para que sin perjuicio de los intereses de su iglesia y fabrica e interim no se proporcionan medios para la construcción de lagos de que necesita dicho cabildo eclesiastico, pueda valerse y usar los que tiene en propiedad la referida iglesia y fabrica esperando de la generosidad de dicho cabildo que consultando a su beneficio abonara a la iglesia aquella cuota o retibución que considere justa.

Asi lo acordo y firmo el señor don Yginio Maria Almarza, procurador, abogado de los Reales Consejos, canonigo de la Santa Iglesia de esta ciudad, provisor y vicario general de este obispado de Calahorra y la Calzada, por el Ylustrisimo señor don Ygnacio Ribes y Mayor, obispo de el, del Consejo de S.M.

Enla ciudad de Calahorra a doce de octubre de mil ochocientos veinte y nueve, de que doy fe.

Doctor don Higinio Maria Almarza.

Ante mi Pedro Andres de Mediano

Derechos 12 reales de vellon

viernes, 20 de septiembre de 2013

Evolución vitivinícola en Aldeanueva de Ebro

El cultivo del viñedo, la transformación de las uvas en vino y su consumo forman parte de nuestras señas de identidad culturales y económicas. El vino fue uno de los ingredientes básicos de la dieta ordinaria de nuestros antepasados y junto al pan constituyó la base fundamental de su alimentación, además de ser componente indispensable en las fiestas religiosas y profanas también se utilizó con fines médicos. La importancia de su consumo quedaba reflejada en la costumbre de incluir un azumbre de vino dentro del salario diario de los jornaleros.

Aldeanueva de Ebro: Vendimiadores a mediados del siglo XX

La diversidad y frecuencia de su uso, hicieron del vino un producto básico que no podía faltar en las casas, por lo que los agricultores de Aldeanueva de Ebro estaban obligados a cultivar viñedo si querían satisfacer sus necesidades. Está constatado que el crecimiento del pueblo corrió paralelo al incremento del cultivo de la vid, así ya desde el siglo XVI son continuas las referencias documentales que nos hablan de la presión que ejercía el pueblo para conseguir licencias reales para la plantación de nuevas viñas ante la continua oposición de la ciudad de Calahorra. Fruto de esta presión es la licencia otorgada en el año 1691 por Carlos II para plan­tar 1.000 fanegas de viñas.

El vino era elaborado de manera doméstica en pequeñas bodegas situadas en el interior de los domicilios. La única de importancia era la de la parroquia, donde se elaboraba el 14% del vino de la localidad. Esta bodega, situada en el sótano de la Casa Parroquial estaba formada por unos lagos o tinos de piedra y cinco cubas de madera. Con una producción vinatera destinada al autoconsumo, el único vino que se comercializaba era precisamente el elaborado por la parroquia, vendido en subasta pública.

Esta situación de un cultivo tradicional dentro de una economía de subsistencia se vio radicalmente transformada en el último cuarto del siglo XIX, debido a la creciente demanda de vino por el mercado francés tras la destrucción de sus viñedos por la filoxera. Así, las 151 hectáreas cultivadas en Aldeanueva de Ebro se convirtieron en 1100 hectáreas, a las que había que sumar las 1650 hectáreas plantadas por los aldeanos en las jurisdicciones de los pueblos vecinos. En el plazo de treinta años de una producción que apenas cubría las 31.000 cántaras de vino que según estimaciones de la época se consumían anualmente en el pueblo, se pasó a producir 300.0­00 cántaras. Vinateros y comisionistas franceses, guipuzcoanos y catalanes eran los compradores del vino producido.

Bodega Gurpegui, recientemente derribada

Para poder elaborar este vino, se construyeron nuevas bodegas, llenándose el pueblo literalmente de bodegas. Así las 24 que había en 1880, se convirtieron en 67 en el año 1889. Junto a las pequeñas bodegas ubicadas en domicilios de los cosecheros donde elaboraban el vino con los métodos tradicionales, surgen nuevas bodegas con visión comercial en las que se introducen los métodos de elaboración de vino a la manera de Burdeos que suponía el despalillado de la uva antes de su fermentación. En estas bodegas empiezan a aparecer las primeras despalilladoras, en un principio simples mesas con una rejilla de madera sobre la que se separaba el grano del raspón, para poco a poco ir apareciendo las despalilladoras – estrujadoras.

Trabajando en una mesa despalilladora a comienzos del siglo XX

A comienzos del siglo XX el cierre del mercado francés y la aparición de la filoxera en el pueblo acaba con la edad de oro de la viticultura aldeana. El arranque de viñas filoxeradas reduce a 180 las hectáre­as de viñedo existentes en la jurisdicción de Aldeanueva. La recuperación resultó costosa, y no será hasta la década de los cuarenta cuando se alcancen las 800 hectáreas. A partir de entonces la producción de uva se mantuvo estancada y la elaboración de vino, centralizada casi en exclusividad en la Bodega Cooperativa San Isidro Labrador, se destinaba fundamentalmente a la venta a granel.


Pero será a finales del siglo XX, cuando la viticultura aldeana de mano de la creciente demanda del vino de origen Rioja comenzó a revivir la pujanza que tuviera un siglo antes. En pocos años, el paisaje agrario se ha transformado para dar lugar a una continua sucesión de viñas. A su vez se ha desarrollado una pujante industria vinatera, de manera que actualmente hay un total de 19 bodegas, incluyendo la mayor bodega de elaboración de La Rioja, Viñedos de Aldeanueva, que supera los 20 millones de litros.