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lunes, 23 de febrero de 2015

De Aldeanueva de Ebro a América: la emigración en el primer tercio del siglo XX

En el primer tercio del siglo XX, 108 vecinos de Aldeanueva de Ebro, siguiendo el mismo camino que recorrieron casi 5 millones de españoles, emigraron al continente americano en busca de nuevas oportunidades. El 41 % de estos aldeanos saldrán del pueblo entre los años 1908 al 1913, un periodo crítico en la localidad coincidente con la etapa de máxima demanda de inmigración europea en países como Argentina.

Está emigración afecto a un escaso 4% de la población de Aldeanueva de Ebro, teniendo apenas repercusiones en el balance demográfico del periodo. Si en al año 1900 la población se cifraba en 2753 habitantes, en el año 1930 estaban censados un número prácticamente igual: 2749 habitantes.

Las causas de la emigración

Detrás de esta emigración se encuentra la huida del paro y la miseria que se había enseñoreado de Aldeanueva de Ebro como consecuencia de la plaga de filoxera que a comienzos del siglo XX arrasó con la práctica totalidad de su viñedo, la principal riqueza del pueblo, así las 1100 hectáreas existente en el año 1899 quedaron reducidas a 180 hectáreas en 1909. De este modo los jornaleros que hasta entonces habían trabajado en las abundantes tareas que requerían las viñas a lo largo de todo el año quedaban desempleados y sin ninguna fuente de ingresos.

La salida a su mísera situación la vieron muchos jornaleros aldeanos en las tierras américanas al conocer las oportunidades económicas que se les ofrecía a través de las cartas de familiares y amigos que ya se encontraban en América o por los relatos de los vecinos retornados -en algunos casos enriquecidos- y cuya aventura soñaban con imitar. Al comparar los salarios o las oportunidades de acceso a tierra libre y fértil existentes en la otra orilla del Atlántico con sus niveles de paro y miseria, en muchos hogares de Aldeanueva de Ebro se tomó la decisión de invertir sus pequeños ahorros en la emigración de alguno de sus miembros.

Otro factor que les ayudó a tomar la decisión para salir del país fue la obligatoriedad de realizar un servicio militar que duraba tres larguísimos años y en los que las economías familiares quedaban privadas de la mano de obra y los ingresos de sus miembros más jóvenes. El pago al Estado de elevadas cantidades o el reemplazo por otro joven que eran las formas legales de evitar el servicio militar no estaban al alcance de las clases bajas, por lo que la emigración clandestina era la salida que les quedaba a los jóvenes jornaleros aldeanos que quisieran librarse de esta carga. De los 85 varones aldeanos que emigraron a América, 37 fueron declarados prófugos, es decir un elevado 43,5 %.

Quienes eran los emigrantes

El perfil del emigrante a América era el de un varón, joven (entre los 14 años y la edad de incorporarse al servicio militar) soltero y en búsqueda de nuevas oportunidades de trabajo. En el caso concreto de Aldeanueva de Ebro vemos que en su mayoría son jóvenes de entre 18 y 20 años, en el caso de los varones el de mayor edad tenía 23 años. Las mujeres emigraban con algo más de edad, de hecho las dos personas mayores que salieron de Aldeanueva hacia América fueron dos mujeres que tenían 27 y 29 años respectivamente. 

En cuanto al sexo, este era mayoritariamente masculino, siendo 85 hombres (78,7%) frente a solo 23 mujeres (21,3%). Por lo que respecta a su estado civil, dada su juventud, en su mayor parte eran solteros.

La mayoría realizaban el viaje solos sin ningún otro miembro de su familia, así lo hacen el 56,5% de los aldeanos emigrantes. En los casos que salieron varios miembros de la misma familia la forma en que lo hicieron fue dos hermanos varones (así lo hacen 24 aldeanos), dos hermanas (así lo hacen 6 aldeanas), también llegaron a salir un hermano y una hermana y en otra ocasión tres hermanos varones.

Las reunificaciones familiares también se produjeron, así hasta tres familias aldeanas se trasladaron al completo hasta América para reencontrarse con el cabeza de familia que ya había emigrado con anterioridad.

Una parte importante de los jóvenes aldeanos emigraron de manera estacional, en función de las circunstancias del mercado de trabajo tanto en el pueblo como en el país de destino, regresando después a Aldeanueva de Ebro. 

Los países de destino

Argentina fue el país de preferencia de los aldeanos, y allí se dirigieron 62 de ellos, es decir el 57,5%. Se trataba de un país en expansión con una fuerte demanda de mano de obra en el sector primario que trataba de cubrir sus necesidades con emigrantes europeos a quienes les ofrecían muchas facilidades. Así por ejemplo los que llegaban a Buenos Aires disponían de un Hotel de Inmigrantes en el que tenían derecho a manutención y alojamiento por unos días; además les facilitaban el transporte y la colocación de quienes lo necesitasen. No es por ello extraño que esta ciudad fuera el destino habitual de los emigrantes aldeanos.

Chile, Méjico, Puerto Rico, Cuba, Venezuela y Paraguay fueron otros de los destinos de los aldeanos, pero ya a mucha diferencia, pues solo 11 de ellos emigraron a estos países.

Por otra parte, hay 35 aldeanos de los que no sabemos a que país americano en concreto se dirigieron.

Cómo iban a América

Cargados con un hatillo o un baúl de emigrante la salida de casa era el comienzo de una serie de aventuras y calamidades.

Para realizar el viaje a América los emigrantes acudían a un puerto determinado en función de su proximidad geográfica, el precio de los pasajes y las rutas que permitieran llegar de la manera más directa posible al lugar de destino. Los aldeanos elegían mayoritariamente los puertos de Santander, Bilbao y Barcelona.

Una vez allí debían esperar la salida del barco en modestas posadas o en el peor de los casos al raso en la periferia de las ciudades, viendo disminuir sus escasos ahorros cada día de retraso en la partida.

Los pasajes eran caros, así el precio del billete hasta Buenos Aires rondaba las 200 pesetas, por lo que solo se podían pagar gracias a la solidaridad familiar o/y mediante el endeudamiento.

Además del pago del pasaje el emigrante para salir del país debía reunir una serie de requisitos. Así entre los documentos necesarios estaba la cédula personal o pasaporte, el certificado de buena conducta y el de no estar procesado ni cumpliendo condena, el certificado de hallarse libre de toda responsabilidad de quintas o de haber pagado el depósito correspondiente, autorización ante notario de padres y tutores para las mujeres menores de 23 ó 25 años (dependiendo de las épocas), autorización del marido para mujeres casadas.

Las autoridades intentaban controlar la salida tanto de los varones jóvenes en edades próximas a su llamada a filas como de las mujeres sin autorización del padre, tutor o marido. Para burlar estas exigencias se podía acudir a falsificadores de documentos e intermediarios de todo tipo. En otras ocasiones se optaba por salir desde puertos extranjeros e incluso embarcarse en altura.

El trayecto hasta América solía durar 2 semanas y se realizaba en enormes barcos de vapor propiedad de grandes compañías de navegación que competían por atraer a los viajeros. Uno de los vapores que hacía ruta a Buenos Aires era “El Chili”, en el que se embarcarán varios aldeanos.

 En los barcos existían cuatro clases, de las cuáles la última se denominaba “emigrante”. Esta no disponía de ninguna comodidad, ni siquiera de camarotes. Los pasajeros debían distribuirse en centenares de literas dispuestas en los entrepuentes de las bodegas. Oscuridad, hedor, humedad y un ruido infernal es a lo que daba derecho un pasaje en clase emigrante. O, como alternativa, un viaje a la intemperie. Con unas condiciones tan duras eran frecuentes las enfermedades, epidemias, cuarentenas e incluso los fallecimientos.

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Fuentes de información

Relación de emigrantes de Aldeanueva de Ebro a América, en Emigrantes riojanos a América: 1880-1936 / Alonso Ramos, Pedro A. Gurría García, Mercedes Lázaro Ruiz


Tener un tío en América, la emigración riojana a ultramar (1880-1936) / Pedro A. Gurría García, Mercedes Lázaro Ruiz

viernes, 6 de febrero de 2015

El difícil arranque del siglo XX

La agricultura y más concretamente el cultivo de cereales y de la vid ha sido durante siglos la base económica de los habitantes de Aldeanueva de Ebro, por lo que su situación socioeconómica ha estado marcada por el devenir de estos cultivos, alternando épocas de bonanza con otras más desfavorables, y en este devenir las últimas décadas del siglo XIX estuvieron marcadas por la bonanza producida por la creciente demanda de vino tras la destrucción del viñedo francés atacado por el oído y la filoxera.
Los beneficios económicos del vino llevaron a los agricultores aldeanos a aumentar la plantación de viñas de manera que las 151 hectáreas cultivadas en 1861 se convirtieron en 1100 hectáreas en el año 1899, a las que había que sumar las 1650 hectáreas plantadas en los pueblos vecinos. Para atender a la nueva producción el pueblo se llenó literalmente de bodegas en las que se llegaban a elaborar 300.000 cántaras de vino. Hasta 70 bodegas de distintos tamaños se llegaron a contabilizar en el año 1889, 29 en edificios dedicados de manera exclusiva para bodegas y el resto dentro de las casas o compartiendo espacio con corrales o/y pajares. De los 12 cosecheros de vino recogidos en el Anuario de Comercio del año 1881 se pasará a los 33 entre los años 1888 y 1899. Nuevos profesionales como los cuberos empiezan a desarrollar su actividad en la localidad, el primero de ellos Anselmo Goicochea ejercerá como cubero desde 1882, y a partir de 1886 también lo harán Ramón Echevarría, Miguel Zubeldia y Robustiano Varea.

Aldeanueva de Ebro era considerada una villa rica en la que viticultores y vinateros obtenían importantes beneficios y los jornaleros conseguían trabajo en las abundantes tareas que requerían las viñas a lo largo de todo el año. Pero en las mismas puertas del siglo XX la plaga de filoxera hundió su pujante economía.

En el verano de 1899 se detectaban los primeros casos de filoxera en La Rioja y en diciembre ya había llegado a los campos aldeanos. Los efectos de este insecto eran letales para las viñas, así una vez instalado en las raíces de una cepa, ésta moría irremediablemente en un plazo que oscilaba entre los dos y los cuatro años. La propagación de la plaga se producía de forma rapidísima. Tras ensayar de manera infructuosa distintos medios para combatir la plaga, se comprobó que el único método útil era el arranque de las viñas filoxeradas y la plantación de barbados o portainjertos de vid americana, que a diferencia de las variedades europeas eran resistentes al insecto. Tras las lógicas vacilaciones para adoptar una medida tan drástica, finalmente los viticultores aldeanos comenzaron a arrancar sus viñas, desapareciendo en el plazo de 10 años 920 hectáreas de viñedo, quedando su extensión reducida a tan solo 180 en el año 1909.

La situación pronto comenzó a ser angustiosa pues al arranque de las viñas se unió las malas cosechas de cereales. Aún no habían pasado tres años de la detección de los primeros casos de filoxera cuando en el verano de 1902 el alcalde y la Junta de Mayores Contribuyentes acuden al Ministro de Hacienda solicitándole la rebaja al mínimo del tipo impositivo pagado en el impuesto de consumos. En dicha solicitud presentan una imagen desoladora del pueblo: 
Precaria por demás es la actual situación de esta en otros tiempos rica villa de La Rioja baja, mermadas considerablemente las cosechas de cereales efecto de las pertinaces sequías, perdida en gran parte y muy pronto será en su totalidad su riqueza vitícola por el alarmante desarrollo de la filoxera e infecundas estas feraces tierras para otra clase de cultivo por carecer en absoluto de aguas para el riego, el porvenir que les espera a estos moradores no puede ser, excelentísimo señor más oscuro y problemático.

Abrumados bajo la impresión de miseria tanta, el propietario apenas puede contribuir a las cargas del Estado ni del municipio y el infeliz obrero vese privado del mísero jornal e imposibilitado de atender a las más perentorias necesidades de la vida, viéndose en el duro trance de abandonar su pueblo nativo y buscar en otro más afortunado el sustento para si y para su familia.
En 1904 la sequía y la filoxera ya habían arruinado la agricultura aldeana
la pertinaz sequía se ha encargado de dejar yermos nuestros fértiles campos hasta el punto de poder permitir la entrada del ganado lanar en las heredades sembradas de cereal por no llegar el fruto a su estado de desarrollo para poderlo recoger.

Por otra parte la última cosecha de vino ha sido tan insignificante y tan marcada su depreciación en el mercado, que sus escasos productos, aunque los obtuviera, no remunerarían ni en pequeñísima proporción los cuantiosos dispendios y enormes tributos que gravitan sobre estos pobres labradores.

La devastación del viñedo por la terrible plaga filoxérica avanza rápidamente; ya no es un término determinado el invadido si no que se ha enseñoreado de toda nuestra principal riqueza sumiéndonos en la mayor miseria. Y como si esto fuera poco, la benéfica suspirada lluvia no ha saturado nuestros sedientos campos de la necesaria humedad hace ya dos años no habiéndose podido por tal motivo llevar a efecto las operaciones de sementera, agravándose extraordinariamente la aflictiva situación.
Ante esta situación la Junta de Mayores Contribuyentes se dirigió al Ministro de Hacienda solicitándole que “para aliviar en algún tanto la grande miseria que aflige a este vecindario se digne conceder alguna cantidad del fondo de calamidades públicas por creer ser de justicia lo que se pide a fin de socorrer a los más necesitados” advirtiéndole de los riesgos de alteraciones sociales que se podían llegar a producir:
Las autoridades locales, Excelentísimo señor, solicitas por el bien de sus administrados, escuchan llenos de pena el incesante clamoreo de un pueblo que agoniza, pero carecen de todo recurso material para solucionar este grave conflicto; y si el gobierno de S.M. no acude con urgencia a remediar esta apremiante necesidad, puede esperarse con fundado temor, que estos habitantes de suyo pacíficos, resignados y sufridos, careciendo de pan y de abrigo en la estación más cruel, sin ningún medio de vida en el presente, perdida toda confianza en el porvenir y aguijoneados por el horrible fantasma del hambre, exterioricen su malestar promoviendo en algún día, tal vez demasiado cercano, serias manifestaciones, precursoras de disturbios locales de entrañable gravedad.
Paro, hambre, miseria, emigración son las nuevas realidades para los jornaleros aldeanos, enormes dificultades para los pequeños propietarios y una fuerte reducción de su capacidad económica para los labradores y mayores propietarios. Como contestación a esta pluralidad de situaciones se desarrollarán distintas propuestas asociativas unas de carácter político, otras de defensa de los intereses de la clase obrera o propietaria y por supuesto también una de carácter agrario. La participación de los aldeanos en alguna de estas agrupaciones dependería tanto de su situación socioeconómica y laboral, como de sus experiencias previas, de las expectativas que le ofrecían, o las relaciones y lazos de amistad o de interés que tuviera establecidas.

PRADO MARTINEZ, Miguel Ángel del. “El sindicalismo agrario en Aldeanueva de Ebro en las primeras décadas del siglo XX”. En Aldeanueva Histórica (en prensa)

martes, 28 de octubre de 2014

La casa-hospital de Aldeanueva de Ebro a comienzos del siglo XX

A comienzos del siglo XX la asistencia sanitaria solamente la tenían cubierta aquellas familias que podían pagar al médico las correspondientes “igualas”. Los pobres de solemnidad -no sólo los mendigos, sino también  los trabajadores más pobres- en el caso de enfermar no tenían otro  recurso que acudir a un hospital de beneficencia. Estos hospitales se caracterizaban por su espíritu caritativo y solían estar en poder de órdenes religiosas y fundaciones caritativas diversas.


En Aldeanueva de Ebro, y ante la falta de un hospital benéfico, Luis Martínez corresponsal en el periódico “La Rioja" publicaba un artículo en octubre de 1914 haciendo un llamamiento a los vecinos para la fundación de una casa hospital donde se pudiera atender los casos extremos que ocurriesen en el pueblo.

La llamada no fue desoída, y la propietaria María Gómez y García del Moral ofreció una casa de su propiedad con espacio suficiente para hospital. Por su parte un grupo de aficionados al teatro organizaron 5 funciones teatrales con las que se obtuvieron 436,59 pts., el primer capital de la casa hospital.

Una comisión gestora se encargó de repartir circulares por todo el pueblo solicitando ropas, muebles y dinero.

De este modo y gracias al aporte de todo el vecindario, el día 8 de septiembre de 1915, festividad de la Virgen de los Remedios patrona de la localidad, se inauguraba la casa hospital de Aldeanueva de Ebro en un acto que fue descrito por uno de sus promotores del siguiente modo:
Con la solemnidad que el caso requería y con asistencia del ayuntamiento en pleno, cabildo parroquial y representaciones de todo cuanto en el pueblo significa algo y vecindario en general que llenaba las anchas vías y prorrumpía constantemente en aclamaciones y vítores a los organizadores de tan honrosa obra y a los acordes de una banda contratada al efectos, habiendo en el trayecto algunos arcos hechos por los vecinos en honor a los hombres caritativos tuvo lugar la inauguración, haciendo uso de la palabra después de bendecido el local los señores cura párroco, alcalde y don D. José González, pronunciando hermosos discursos alusivos al acto, terminado este el ayuntamiento obsequió a los concurrentes con una brillante recepción en el salón de actos de la casa consistorial.
El hospital de carácter benéfico, tendría por objeto el recoger y auxiliar a los enfermos de la localidad de “reconocida pobreza” y cuando sus hijos o personas con obligación de sostenerlas se vieran en la imposibilidad de hacerlo; así mismo se admitiría a los transeúntes que la junta de administración lo creyese oportuno.

La institución estaría regida por una Junta de Administración compuesta por el alcalde, el cura párroco, dos concejales del ayuntamiento y tres individuos de la localidad de “reconocido celo caritativo”.

Para la mejor marcha en el cuidado de las ropas, alimento de los enfermos e inspección en el auxilio de los mismos, se nombró una junta auxiliar compuesta de seis señoras, encargadas de custodiar las llaves del ropero y despensa, de facilitar a los encargados diariamente lo necesario para los enfermos, procurando que nada les faltase, así como de poner en conocimiento de la referida junta cuantas reformas fueran necesarias para el mejor funcionamiento del hospital.

Al cuidado del hospital estaba un matrimonio “de reconocida lealtad y sentimientos religiosos” que vivían en unas de las habitaciones del edificio, quienes cuidaban a los enfermos asistiéndoles y dándoles el alimento y medicinas que el médico ordenaba, lavaban y planchaban las ropas, y mantenían limpio y en las condiciones higiénicas necesarias el establecimiento.

Como pago del servicio de los referidos encargos, se les facilitaba luz, diez y ocho cargas de leña anuales, el jabón necesario para el lavado de ropas de hospital, la asistencia médico-farmaceútica gratuita como a cualquiera de los designados pobres en la localidad, y se les eximía de toda carga municipal.

El 12 de diciembre de 1926, se estimó oportuno la disolu¬ción de la junta del hospital, pasando desde entonces su control al ayuntamiento, a través de la Junta de Sanidad.

PRADO MARTÍNEZ, Miguel Ángel del (1992). La casa-hospital de Aldeanueva de Ebro, La Brújula: Guía informativa de Aldeanueva de Ebro, n. 21 (nov. 1992)

lunes, 27 de octubre de 2014

Anarquistas en Aldeanueva de Ebro

1.- De la creación del Sindicato Único a la clandestinidad

En el II Congreso de la CNT celebrado los días 10 al 18 de diciembre de 1919 se estableció que su base organizativa serían los sindicatos de ramos e industrias si bien en las localidades más pequeñas los trabajadores debían agruparse en sindicatos únicos. No tardarían los anarquistas aldeanos en acomodar su estructura organizativa al modelo establecido, constituyendo un Sindicato Único de Trabajadores cuyo primer acto público fue la celebración el día cuatro de abril de 1920, festividad de la Pascua de Resurrección, de un mitin de propaganda sindical en la plaza de toros.


Atendiendo a su ideario, como anarquistas cuestionaban todos los fundamentos del sistema político, social y económico propugnando la abolición del Estado, de la propiedad privada, de las clases sociales, del trabajo asalariado, teniendo como objetivo conseguir una sociedad libre e igualitaria a través de la propiedad comunitaria y regida por la máxima de “cada uno de acuerdo con sus capacidades y a cada uno de acuerdo con sus necesidades”. Este era un sindicalismo revolucionario que defendía su proyecto al margen las instituciones políticas y parlamentarias mediante la acción directa, lo que suponía el enfrentamiento directo con patronos y autoridades sin instancias intermedias.

La actividad en este primer periodo se caracterizó por la violencia de sus acciones, sucediéndose catorce incendios en los meses de julio y agosto, y alcanzando su punto álgido con la colocación la noche de Todos los Santos del año 1920 de dos bombas, una de ellas en la Sociedad de Recreo “La Constancia”, sede social de la Federación Patronal de la localidad y la otra en la Plaza del pueblo.

Como consecuencia del atentado el sindicato desaparecerá formalmente continuando su actividad en la semiclandesitinidad durante 11 largos años.

2-. De la legalización a la represión

Será con la llegada de la II República cuando resurja el Sindicato Único. Apenas habían pasado 15 días de su proclamación cuando el 3 de mayo de 1931 Claudio Cunchillos impartía una conferencia sobre sindicalismo y anarquismo y el 17 de junio se legalizaba el sindicato con Claudio Cunchillos Vergara, Salomé del Río y Gregorio Izquierdo Martínez como cabecillas más visibles y estableciendo su sede en la Calle Pi i Margall número 41, donde comenzaran a reunirse y a celebrar actos de afirmación anarcosindicalista.

El año 1932 lo iniciarán con una huelga en protesta por los sucesos de Arnedo y que llevó al cierre de la fábrica de alcoholes de José Mª Berenguer. Ese mismo año 1932 dejaran su sede, pero no comunicaron al ayuntamiento la dirección de la nueva, lo que motivó la intervención del alcalde en la sesión de 31 de enero de 1932, quien exigió cumplir la orden del gobernador civil para formar un registro de asociaciones. Ante su negativa, el 28 de febrero el Sindicato Único será disuelto obligándoles, una vez más, a actuar en la semiclandestinidad lo que no impidió que durante ese mismo año desarrollasen una intensa actividad propagandista sucediéndose las celebraciones en el Teatro Cervantes de mítines de afirmación sindicalista, contra las deportaciones, la clausura de sindicatos y la persecución de las prensa obrera, de una conferencia sindical y educativa y de una asamblea para tratar asuntos de interés para la clase obrera.

Ya en octubre de 1933, y tras un periodo de radicalización cuyo punto culminante fue el sabotaje de las elecciones municipales del mes de abril, reunidos en asamblea general en el Teatro Cervantes abordaron su legalización, aunque está no se llevó a efecto. El último acto público que celebrarían ese año sería un mitin antielectoralista en vísperas de las elecciones a Cortes.

Durante el bienio negro con la derecha en el poder central y con sus rivales ugetistas en el gobierno municipal, los anarquistas se sumieron en la clandestinidad, de la que no saldrán hasta que se produzca el triunfo del Frente Popular el 16 febrero de 1936. Así, apenas un mes más tarde, el 10 de marzo, una comisión reorganizadora formada por Claudio Cunchillos, Epifanio Montiel y Ángel Ruiz presentarán ante el Gobierno Civil el reglamento por el que se había de regir el Sindicato Único. A partir de entonces la presencia de la CNT en la vida política y social del pueblo fue en ascenso, así como el número de sus afiliados, que en mayo de 1936 llegaba nada menos que a 170. 

Un mitin celebrado en el Teatro Cervantes un mes antes de la sublevación militar sería el último acto público de los anarquistas aldeanos. A partir de entonces la brutal represión (39 militantes de la CNT serán asesinados) y el olvido será el futuro que les esperaba.

jueves, 23 de octubre de 2014

Llega II República, y la fiesta se cuela entre el caciquismo y las llamadas al orden público

1.- Pervivencia de maniobras caciquiles

El 14 de abril de 1931 se proclamaba la II República en España y el rey Alfonso XIII se marchaba al exilio parisino. Dos días antes los republicanos habían ganado en la mayoría de las capitales de provincia unas elecciones municipales que se convirtieron en un plebiscito entre monarquía y república.


Pero un cambio tan radical del sistema político no debe ocultar la pervivencia, sobre todo en el medio rural, de unos usos y costumbres políticos que incluía maniobras caciquiles como el “encasillado local” y que en virtud del artículo 29 de la ley electoral de 1907 permitía que mediante pactos previos los grupos de poder local se repartiesen los puestos de concejales sin necesidad de celebrar elecciones, impidiendo de este modo la participación popular. Mediante esta artimaña, en las elecciones del 12 de abril serían proclamados cerca de 22000 concejales, de los que 18400 eran monárquicos. Aunque en una pequeña proporción, la aplicación del artículo 29 también permitió la entrada en algunos consistorios de republicanos y socialistas por la vía del pacto, y esto fue precisamente lo que ocurrió en Aldeanueva de Ebro.

En esta localidad riojana, y como venía siendo habitual, los grupos de poder local lograron la componenda necesaria para presentar el mismo número de candidatos que de concejalías a cubrir, por lo que los aldeanos no pudieron acudir a las urnas. El germen del antipoliticismo se seguía alimentando. En esta ocasión la excepcionalidad fue que los designados eran todos republicanos. ¿Pero cómo consiguieron imponer sus candidaturas? La respuesta está en el hecho de que los republicanos aldeanos, muy activos desde comienzos del siglo XX habían conseguido articular unas estructuras y unas bases sociales que obligaron a los notables locales a aceptarlos; a la propia fuerza había que sumar las debilidades ajenas, así tal y como señala José Luis Gómez Urdánez las tensiones entre los concejales de los últimos ayuntamientos, las dimisiones de los ediles y el descrédito general de la dictadura y la monarquía habían abierto una brecha por la que entrarían los republicanos del pueblo con el apoyo de algunos liberales y reformistas reconvertidos ante la inminencia del cambio político.

 Foto: José Luis Gómez Urdáñez

De esta manera Toribio Ocón Rubio, Nemesio Ocón Rubio, Juan Calvo Jiménez, Sebastián Ruiz Fernández, Félix Martínez Ruiz, Buenaventura San Estanislao Ruiz, Casto Gutiérrez Librada, Vicente Jiménez Gutiérrez, Pablo Jiménez Ruiz y Demetrio Ramírez Ruiz, todos ellos pertenecientes al Partido Republicano Radical Socialista se hacían con el ayuntamiento de Aldeanueva de Ebro. Pero la aparente unidad de una corporación formada en torno a las siglas de un partido político, escondía unos difíciles maridajes y unas complicadas componendas entre diferentes intereses, sensibilidades e ideologías que no tardarían en ponerse de manifiesto. La dimisión de dos alcaldes en el plazo de un solo año refleja bien a las claras la inestabilidad de esta primera corporación republicana.

2.- La fiesta

La República llegó con celebraciones populares en la calle, en medio de un ambiente festivo lleno de esperanzas en el cambio. La multitud se echó a la calle cantando el Himno de Riego y La Marsellesa. Y Aldeanueva de Ebro no fue una excepción, y así lo dejó manifiesto el nuevo alcalde, Toribio Ocón Rubio, quien en un oficio enviado el 16 de abril al Gobernador Civil de la provincia le informaba de que: 
la proclamación de la República en España ha sido acogida con gran júbilo y entusiasmo en esta villa, y desde las primeras horas de ayer la banda municipal recorrió las calles del pueblo al grito de “viva la República”, ondeando seguidamente la bandera tricolor en el balcón del ayuntamiento. Tan feliz acontecimiento el pueblo lo celebró durante todo el día.
Foto: José Luis Gómez Urdáñez

Pero la fiesta no duraría mucho y las enormes expectativas de mejora de vida que el cambio de régimen político había creado entre obreros y campesinos pronto chocó contra la realidad de una profunda crisis económica que llevó al desempleo a muchos trabajadores del campo quienes por otra parte no podrán emigrar a las ciudades donde también escaseaba el trabajo. 

3.- Orden público

La República se encontraría con enormes dificultades para consolidarse. A la difícil situación económica y social ya señala había que añadir el antirrepublicanismo de los sectores más influyentes de la sociedad como hombres de negocios, industriales, terratenientes, la Iglesia y el propio ejército.

Ante la importancia de los desafíos a los que se enfrentaban, el orden público se convertirá en una obsesión para las autoridades republicanas. Una obsesión que aunque estaba fundamentada, la discrecionalidad y la brutalidad con la que se defendió, pronto minó el prestigio del régimen republicano. En este sentido, ya el mismo día 15 de abril, mientras los aldeanos como otros muchos españoles estaban festejando la llegada de la República, el Gobierno Provisional se dotaba de un estatuto jurídico que le otorgaba plenos poderes incluyendo la posibilidad de suspender las libertades y los derechos ciudadanos sin intervención judicial. Por su parte se entregaba la defensa del orden público a la Guardia Civil quien tal y como señalan Julián Casanova y Carlos Gil Andrés demostró que no sabía mantener el orden sin disparar.

El mismo día 15 de abril, el ministro de Gobernación destituirá a 50 gobernadores civiles y nombrará a otros 50 afines al nuevo régimen. Era el momento de dejar clara las posiciones, es por ello por lo que Toribio Ocón Rubio, el nuevo alcalde de Aldeanueva de Ebro, el día 16 de abril notificaba al Gobernador Civil que el ayuntamiento estaba al servicio de la República, y por otra parte informaba a sus convecinos mediante un bando de la instauración de la República bajo la presidencia de Niceto Alcalá Zamora, así como su nombramiento como alcalde y por lo tanto “encargado de la administración municipal y orden público en esta villa”.

Foto: José Luis Gómez Urdáñez

El bando de la alcaldía, era sin ningún lugar a dudas una llamada al orden establecido “confío en vuestro respeto al gobierno constituido y a sus representantes” y una advertencia velada de su intención de hacer mantener ese orden “creo que no me veré precisado a llamar la atención de mis conciudadanos por contravenir a las órdenes circuladas; el orden, el respeto, la moralidad y cuantas virtudes adornan a los hombres de sana educación y buen sentido es lo que os recomienda tengáis en cuenta”.

16 de abril de 1931. La fiesta se había acabado.

lunes, 20 de octubre de 2014

Huelga en protesta por los sucesos de Arnedo de enero de 1932

En el mes de abril de 1931 el empresario arnedano Felipe Muro despedía a varios trabajadores de su fábrica de calzado al parecer por negarse a votar a las candidaturas monárquicas en las elecciones municipales. Tras varios meses de negociaciones entre UGT y el patrón, no fue posible llegar a un acuerdo. Ante esta situación el sindicato socialista convocó a los trabajadores de Arnedo a una huelga general el 5 de enero de 1932 “para pedir el pan nuestro y el de nuestros hijos, que esos patronos sin entrañas quieren arrebatarnos.”


Pero ese mismo día se reunieran en el ayuntamiento de Arnedo el gobernador civil, el alcalde, varios concejales, el jefe de la comandancia de la Guardia Civil y algunos patronos decidiendo readmitir a los despedidos. Para ratificar el acuerdo y poner fin al largo conflicto, los delegados sindicales se fueron a reunir en el ayuntamiento con los patronos. Una muchedumbre de trabajadores acompañados por sus familias se congregó en la plaza de la República, donde coincidirán con 25 guardias civiles a quienes comienzan a insultar. La reacción de la Guardia Civil fue disparar contra la multitud sin mediar ningún tipo de advertencia. Cuatro mujeres, un niño de cuatro años y un hombre caerán muertos en el suelo de la plaza. Días después los muertos seguirían aumentando hasta once. El balance se completó con unos 45 heridos, que aunque salvaron su vida, quedaron para siempre mutilados.

Los hechos conmocionaron a toda España, llegando incluso a las Cortes. Las reacciones no se hicieron esperar. El presidente de la República Manuel Azaña destituirá al director general de la Guardia Civil, el general José Sanjurjo. El alcalde de Arnedo y el gobernador civil de la provincia dimitirán. Las manifestaciones de protestas y los paros se sucedieron por toda la geografía española, y como es lógico muy especialmente en La Rioja donde se convocó una huelga general el día 7 de enero que provocó el paro de las fábricas y talleres.

En Aldeanueva de Ebro también se hizo seguimiento de la huelga general y los sindicatos UGT y CNT de manera conjunta obligaron el día 7 de enero de 1932 a cerrar la fábrica de alcoholes de José Mª Berenguer, la única industria que había en la localidad.
“En la villa de Aldeanueva de Ebro a las ocho de día siete de enero de mil novecientos treinta y dos, al efectuarse el relevo de los obreros en la fábrica de alcoholes de D. José Mª Berenguer se presentaron una representación de la UGT y de la CNT rogando al propietario y obreros que suspendiesen los trabajos en la referida fábrica, pues se había acordado declarar la huelga general en la provincia como protesta por los sucesos ocurridos en Arnedo, habiendo accedido los obreros al paro, por lo cual el fabricante referido se ha visto precisado a suspender la destilación durante veinte y cuatro horas, levanto la presente acta que firma con dos testigos y el alcalde o representante según ordena el artículo 47 del vigente reglamento para la administración y cobranza de la renta de alcohol.
José Mª Berenguer. Babil Díaz.
El alcalde Juan Calvo.
Roberto Gutiérrez.”

martes, 30 de septiembre de 2014

Seguro mutuo contra el pedrisco

Las tormentas de granizo siempre han constituido uno de los riesgos climáticos más dañinos para la actividad agraria y más temidos por los agricultores. Para paliar las pérdidas económicas que ocasionaba, desde el año 1916 la Federación de Sindicatos Agrícolas Católicos de la Rioja con la mediación de los sindicatos locales gestionó un seguro mutuo del que se beneficiaron los agricultores aldeanos.


Los socios interesados en el seguro debían suscribir una póliza en la que figuraba la relación de las fincas a asegurar, su extensión, cultivo y valuación de frutos, abonando un 0’5% del valor asegurado.
Al día siguiente de sufrir una pedregada los socios damnificados debían comunicarlo al sindicato y tres peritos tasadores del sindicato del pueblo más próximo valoraban el daño sufrido.
Fijada la cantidad a indemnizar a cada socio siniestrado, esta se obtenía mediante derrama a los sindicatos que tuvieran este seguro, haciendo los sindicatos lo propio respecto de los socios interesados.
Ningún socio tenía que pagar más del 3’5% del capital que figuraba en su póliza y si algún año la cantidad a indemnizar era mayor que la que se podía reunirse, el fondo resultante se repartía a prorrateo entre los socios damnificados, quienes no tenían derecho a mayor indemnización.

viernes, 26 de septiembre de 2014

1910: escándalo en el sindicato

Entre los años 1909 y 1927 una buena parte de los agricultores de Aldeanueva de Ebro se organizaron en torno al Sindicato Agrícola, lo que les ayudó a afrontar las dificultades económicas del calamitoso inicio del siglo XX.  Entre los servicios que les ofertaba el sindicato estaba el suministro a buen precio de abono mineral concediéndoles el crédito necesario para su adquisición.

 Aldo Mazza.  Superfosfato, 1913

La compra-venta de abono era una actividad que movía mucho dinero dentro del sindicato, con continuas entradas y salidas en caja, un trasiego de dinero que debía estar perfectamente controlado pues de lo contrario existía el riesgo de fraude y de desfalco por parte de los gestores, una situación a la que tuvieron que hacer frente al poco de constituirse el sindicato, cuando en abril de 1910 su presidente Félix Martínez Ruiz era acusado de haberse quedado con dinero procedente de la venta de abono.

Los hechos fueron los siguientes, el socio Telesforo Falcón Martínez había entregado a Félix Martínez Ruiz 120 pesetas en pago de 12 sacos de abono mineral adquiridos al sindicato, una cantidad que supuestamente el presidente no entregó al cajero, por lo que no apareció consignada en los libros contables cuando la Comisión Fiscal reconoció las cuentas.

Informado el Consejo de Administración de esta irregularidad, su vicepresidente Bartolomé Miranda Pastor convocó a los miembros del Consejo y de la Comisión Fiscal a una reunión extraordinaria el 5 de abril de 1910 en la que comparecieron y declararon su presidente Félix Martínez y el cajero José Mª Pastor. El primero reconoció haber recibido el dinero pero afirmó que se lo había dejado a José Mª Pastor en la mesa de su casa, un extremo que fue negado por el cajero.

Tras escuchar a los dos implicados, los miembros del Consejo acordaron que mientras su presidente no acreditase en forma la entrega de las 120 pesetas era el responsable de dicha cantidad, dándole el plazo de un año para que pudiera hacer efectiva la entrega del dinero.

La reacción de Félix Martínez fue la presentación de su dimisión como presidente y la solicitud de baja como socio. Ante la gravedad del hecho, el Consejo de Administración decide convocar a todos los socios a una Junta General para informarles de lo ocurrido y que fueran ellos quienes decidiesen sobre la aceptación de la dimisión del presidente.

El 10 de abril de 1910 el vicepresidente Bartolomé Miranda Pastor abría la Junta General Extraordinaria, cediendo la palabra a  José Mª Rubio Gutiérrez, miembro de la Comisión Fiscal, quien tras un teatral profundo silencio guardado por los socios expuso los hechos, haciendo responsable de “la falta o descuido” o bien al presidente o bien al cajero.

Tras la exposición de José Mª Rubio, el presidente Félix Martínez y el cajero José Mª Pastor hicieron su propia defensa, entrando en una larga disputa que se alargó durante más de dos horas y en la que no llegaron a ningún acuerdo.
Seguidamente se cedió la palabra a los asistentes, haciendo uso de la misma Luis García del Moral, quien defendió a Félix Martínez a quién creía incapaz de sustraer dinero de la caja del sindicato teniendo en cuenta sus antecedentes y “haber demostrado tanto interés y celo en el cumplimiento de su deber y en hacer todos los posibles para que la Sociedad Agrícola de esta villa salga siempre floreciente y vayan en aumento sus intereses”, considerando que todo se debía  a “algún trabacuentas o  error de sumas”. Pero a pesar de estar convencido de su inocencia, opinaba que si el hecho se pusiera en conocimiento de los tribunales  la culpabilidad recaería en el presidente por “el mero hecho de no poder justificar en forma haber hecho dicha entrega”.
Este parecer fue aceptado por los asistentes, quienes vieron la solución en que sin poner en duda la  honradez del presidente del sindicato éste debía entregar las 120 pesetas en el plazo máximo de un año, y dado que no encontraban “culpabilidad alguna de mala fe y si un error de suma o trascuenta” debería seguir desempeñando el cargo de presidente.

Ante la imposibilidad manifestada por el propio Félix Martínez para aceptar o rechazar la propuesta en ese mismo acto por encontrarse “en estado de excitación a causa del mucho rato empleado en la discusión” se le concede un plazo de ocho días para que dé respuesta.

La respuesta del hasta entonces presidente se demoraba sin que se supiera dar solución al problema, por lo que el 4 de mayo de 1910 el Consejo de Administración, reconociendo su incapacidad decide pedir la ayuda de una persona que los instruyese para lo que acudirían a Logroño para “conferencia con don Primo de la Riva como abogado o con otra persona para consultar el caso”.
Tras el envío de varios oficios a Félix Martínez, reclamándole el pago de las 120 pesetas y la entrega de todos los documentos, sellos y demás objetos del sindicato que obrasen en su poder sin obtener respuesta por su parte, finalmente el 10 de mayo el Consejo decide destituirlo del cargo de presidente y comunicarle de oficio que si en el improrrogable plazo de dos días no entregaba la cantidad y objetos mencionados se pondría el asunto en conocimiento del Juzgando.

Aún tuvo lugar una última defensa de Félix Martínez por parte del vocal Demetrio Pastor quien pretendió descargar la responsabilidad en Telesforo Falcón, el socio que había adquirido y pagado los doce sacos de abono, alegando que si éste no acreditaba la entrega del dinero debía ser citado a los tribunales de justicia y no Félix Martínez. Una propuesta que fue rechazada por el resto de los miembros del Consejo.
Tampoco en esta ocasión hizo efectivo el pago reclamado, por lo que el 16 de mayo el Consejo resuelve demandar a Félix Martínez en el Juzgado Municipal a juicio verbal  en reclamación de las 120 pesetas y los efectos y documentos sociales que obraban en su poder. Sin embargo las resoluciones judiciales no fueron las esperadas por el Consejo de Administración, pues tanto la sentencia del Juzgado Municipal de Aldeanueva de Ebro como la posterior del Juzgado de Instrucción de Alfaro fueron favorables a Félix Martínez.

miércoles, 23 de julio de 2014

Notas sobre el republicanismo en Aldeanueva de Ebro en las dos primeras décadas del siglo XX



El 25 de marzo del año 1903 la Asamblea Nacional Republicana, y a su frente Nicolás Salmerón y Alejandro Lerroux, fundaban la Unión Republicana con el propósito de unificar todas las tendencias republicanas españolas en un solo partido. Dos meses más tarde, los republicanos de Aldenueva de Ebro acordaron adherirse al nuevo partido.

Los republicanos de  Aldeanueva de Ebro, reunidos en gran número, acordaron adherirse a la Asamblea y constituyeron un Comité interino de unión, hasta tanto que se proceda a la organización definitiva.

Por el Comité José Ruiz Pastor

El País: Diario Republicano.- N. 5764 (16/5/1903)

Uno de los líderes más carismáticos del republicanismo en la segunda mitad del siglo XIX fue Pi i Margall, que con una orientación ideológica revolucionaria y cercana al socialismo supo conectar con las aspiraciones sociales de las clases trabajadoras, siendo uno de los  impulsores de la proclamación de la Primera República española en 1873, en la que llegó a asumir su presidencia.


La influencia de Pi i Margall estuvo presente en los republicanos aldeanos a quienes vemos como en el año 1904 celebraban el tercer aniversario de su muerte.

En Memoria de Pi y Margall

Aldeanueva de Ebro 3.

—En el Centro republicano de la localidad se ha celebrado, con asistencia de numerosa concurrencia, entre la que se contaban no pocas mujeres,  una solemne velada para solemnizar el tercer aniversario de la muerte de Pi y Margall.

En el acto, que resultó brillantísimo, hicieron uso de la palabra D. Sebastián Ruiz, D. Francisco Pascual, D. José María Pastor. D Juan José Torrecilla y D. José Ruiz, que fueron muy aplaudidos.

El País: Diario Republicano (4/12/1904).

20 años más tarde, el 21 de abril de 1924, varios vecinos de Aldeanueva de Ebro solicitaban al Ayuntamiento conceder el nombre de Pi i Margall a alguna de las calles del pueblo, una propuesta que finalmente sería aceptada, manteniéndose el nombre de dicha calle hasta el final de la II República.


La Revolución de 1868, también conocida por La Septembrina supuso el destronamiento de la reina Isabel II y abrió paso una nueva fase de la historia de España que culminará con la proclamación el 11 de febrero de 1873 de la I República Española. Es por ello que ha sido uno de los grandes hitos celebrado por los republicanos, no es por ello extraño ver como los aldeanos celebraban el 40 aniversario de la Gloriosa.

Aldeanueva de Ebro

En el Casino Republicano se celebró en la noche del 29 una gran velada para conmemorar el aniversario de la revolución de septiembre.

En el local que se hallaba lleno de entusiastas republicanos y amantes de la libertad, reinaba júbilo inmenso.

Hicieron uso de la palabra los señores Sebastián Ruiz,  Torrecilla y Ruiz, abogando por la defensa de la libertad y atacando con dureza a la reacción y al clericalismo.

El acto terminó con frenéticos vivas a la libertad y a la República

El País: Diario Republicano. (4/10/1908)

Los mítines, manifestaciones y “romerías cívicas” fueron los actos públicos que los republicanos aldeanos emplearon para protestar y reclamar justicia. Así vemos como en mayo de 1908 se manifiestan contra el proyecto de ley sobre represión del terrorismo presentado en el Congreso por el Presidente del Consejo de Ministros Antonio Maura, un texto pensado para terminar con los atentados anarquistas a través de medidas excepcionales como la supresión de periódicos y sociedades, y que ponía en peligro los derechos de asociación y de expresión.


Aldeanueva de Ebro. 28

Con numerosa concurrencia en la que tomaron asiento muchas mujeres se ha celebrado un grandioso meeting para protestar contra el proyecto de ley del terrorismo.

Usaron la palabra Sebastián Ruiz, Juan José Torrecilla, Melitón Lapoza, Juan Arancón y José Ruiz. Todos atacaron con tonos enérgicos, la absurda y reaccionaria obra del fanático Maura, excitando al público a que se apreste a luchar para defender por todos los medios las libertades públicas hoy amenazadas.

El público tributo nutridos aplausos a los oradores y en grandiosa manifestación se dirigió al Ayuntamiento a elevar una protesta contra el mencionado proyecto.

Los demócratas de Rincón de Soto estuvieron representados por Antonio Medrano.

El Liberal. (30/5/1908)

El anticlericalismo fue una de las características de los republicanos aldeanos, así vemos como en el año 1909 José Ruiz Pastor, líder de la agrupación  local y secretario de su ayuntamiento, solicitaba permiso para la celebración de una “romería cívica” contra el gobierno y el clericalismo. La romería se celebraría el 18 de abril:

Con entusiasmo se celebró el domingo 18 la Romería Cívica. Los altos de La carretera, en que tuvo lugar, ofrecían hermoso aspecto. Infinidad de familias hicieron los honores a la frugal merienda, siendo la alegría la nota saliente. El señor gobernador prohibió toda manifestación; no obstante, el acto resulto grandioso por la numerosa concurrencia ganosa de protestar de la reacción y del gobierno que la sustenta.-José Ruiz

El País: Diario Republicano. (22/4/1909)

Los repúblicanos de Aldeanueva de Ebro llegarían al poder municipal ese mismo año 1909: José Morte Miranda, José Ruiz Martínez y Santiago Falcón Gutiérrez. Tres democrátas les acompañarán en la nueva corporación: Juan Arancón Franco, Victor Falcón Gutiérrez y Casto Gutiérrez Librada. (Archivo Municipal de Aldeanueva de Ebro, Caja 60, carpeta 9).

Aldeanueva de Ebro

Con tres republicanos y tres demócratas han sido cubiertas las seis vacantes de este ayuntamiento.

La reacción está aplastada y desecha.

El día 12 ha sido un triunfo para la libertad que con regocijo debemos festejar los republicanos.-José Ruiz

El País: Diario Republicano. (17/12/1909)

En agosto de 1917, convocada por la UGT y el PSOE estallaba en las principales zonas industriales y mineras españolas la Huelga General Revolucionaria en demanda de “un gobierno provisional que asuma los poderes ejecutivo y moderador y prepare, previas las modificaciones imprescindibles en una legislación viciada, la celebración de elecciones sinceras de unas Cortes Constituyentes”. Tras varios días de paro y enfrentamientos de los obreros con las tropas militares, el saldo fue de casi 100 obreros muertos y unos 2000 detenidos. A partir de ese momento se inició una campaña proamnistía de los presos que también fue seguida por los republicanos aldeanos.

En Aldeanueva de Ebro

Los republicanos de esta localidad consideran no solo de justicia la concesión de la amnistía a los procesados por actos sociales y políticos que solo pueden ser conceptuados como delitos en naciones regidas por procedimientos arcaicos y absurdos. Unen su voto a la manifestación pro amnistía celebrada por el Comité. José Ruiz

El País: Diario Republicano. (28/11/1917)